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Casa del Teatro

Antecedentes

 

Desde su fundación La Casa del Teatro ha venido desarrollando sus actividades a través de diversos programas de formación, de investigación, de creación y producción teatral.

Constituida en Asociación Civil en 1991, como una institución no lucrativa, abierta y plural, con el objeto de servir de instancia articuladora entre los esfuerzos de la sociedad civil, las comunidades artísticas y el Estado, en acciones en favor del desarrollo artístico teatral y la cultura; se plantea desde sus orígenes, dedicar sus esfuerzos a la formación profesional de los actores, concebidos como el eje articulador decisivo de la acción teatral, así como contribuir al entrenamiento, perfeccionamiento y educación continua de los hacedores del teatro, en la diversidad interdisciplinaria que comprende a los dramaturgos, directores de escena, escenógrafos, coreógrafos, críticos, técnicos y productores teatrales.
Para ello, se integró un Colegio de maestros con la finalidad de diseñar e implantar un programa académico para la para la formación profesional de actores.

Se intentaba así, alcanzar una síntesis pedagógica en la que se cristalizaran prolongadas y diversas experimentaciones en el campo del entrenamiento de los profesionales de la actuación. Esta propuesta pedagógica fue realizada por los maestros teatrales reunidos en el proyecto de La Casa del Teatro, vinculados a través de una profunda reflexión sobre la propia experiencia pedagógica desarrollada a lo largo de varias décadas en distintas instituciones educativas públicas y privadas destinadas a la formación profesional de los actores en diversos estados de la República.

Dicha reflexión fue instrumentada a través de un Seminario de Pedagogía Actoral que precedió a la concepción y diseño de la Licenciatura en Actuación que actualmente ofrece La Casa del Teatro.
En dicho Seminario, se partía de la investigación y la discusión colectiva de los conceptos fundamentales de la actoralidad; sus contextos históricos, la pluralidad diacrónica-sincrónica de su ejercicio, así como respecto de las transformaciones que la realidad actual demanda en el campo de su conceptualización, su pedagogía y su ejercicio; a la luz de su razón de ser como parte central del arte del teatro, así como de la razón de ser del teatro en la sociedad actual.

En suma, partimos de tres cuestionamientos fundamentales: Qué actor, para qué teatro, para qué espectador.

Las grandes preguntas que tradicionalmente han articulado la progresión lógica de la pedagogía teatral más responsable hoy, a la luz de las transformaciones que han cambiado radicalmente la relación entre el teatro y la sociedad, reclamaban de nosotros una respuesta distinta.

En efecto, como lo previó Diderot, hay ciertos momentos de la historia de la cultura en los que formular la pregunta por la formación del futuro actor, es comenzar a responder la pregunta por el porvenir del teatro como arte.